El término "apócrifo" proviene del griego apokryphos, que significa "oculto" o "secreto". En el contexto bíblico, se refiere a libros que no fueron incluidos en el canon de las Escrituras, ya sea por su origen dudoso, su contenido problemático o su fecha tardía.
Es importante distinguir entre dos categorías:
- Apócrifos (en sentido protestante): Incluye los deuterocanónicos católicos (Tobías, Judit, etc.) más algunos otros como 1-2 Esdras y la Oración de Manasés.
- Pseudoepígrafos: Una colección más amplia de escritos judíos (aproximadamente 65 libros) atribuidos a figuras del Antiguo Testamento (Enoc, Moisés, Isaías, etc.) pero escritos en el período intertestamentario.
Este artículo se centra en los pseudoepígrafos y otros escritos que nunca fueron considerados canónicos por ninguna tradición importante, pero que son fundamentales para comprender el judaísmo del Segundo Templo y el trasfondo del Nuevo Testamento.
1. ¿Qué son los pseudoepígrafos?
El término "pseudoepígrafo" significa "escrito con nombre falso". Estos libros fueron atribuidos a personajes bíblicos antiguos (Enoc, Abraham, Moisés, Isaías, los doce patriarcas, etc.) para darles autoridad, pero en realidad fueron escritos siglos después, principalmente entre el 300 a.C. y el 100 d.C.
Características comunes:
- Atribución pseudónima a figuras del AT.
- Énfasis en visiones apocalípticas y revelaciones celestiales.
- Desarrollo de angelología y demonología.
- Preocupación por el destino de los justos después de la muerte.
- Interpretación de la historia en clave profética.
La mayoría se conservó solo en traducciones (etíope, eslavo, armenio, etc.), aunque los descubrimientos de Qumrán han recuperado fragmentos hebreos y arameos de muchos de ellos.
2. Principales pseudoepígrafos del Antiguo Testamento
El pseudoepígrafo más importante. Una colección de cinco libros atribuidos a Enoc (Génesis 5:24). Desarrolla extensamente la angelología, el juicio final y la venida del "Hijo del Hombre". Citado en la epístola de Judas (14-15).
Reescritura de Génesis y Éxodo 1-12, organizada en "jubileos" (períodos de 49 años). Enfatiza la observancia de la ley, el calendario solar y el origen angélico del mal. Muy influyente en Qumrán.
Discursos de despedida de cada uno de los hijos de Jacob, exhortando a sus descendientes. Contiene enseñanzas éticas y profecías mesiánicas. Especialmente importante por su énfasis en la "ética dual" (amar a Dios y al prójimo).
Colección de 18 salmos, probablemente fariseos, escritos tras la conquista de Jerusalén por Pompeyo (63 a.C). Contienen una fuerte crítica a los saduceos y una esperanza mesiánica intensa. El Salmo 17 describe al Mesías como hijo de David.
Discurso de Moisés a Josué antes de su muerte. Resume la historia de Israel hasta el siglo I y anuncia la venida del reino de Dios. La epístola de Judas (9) parece referirse a una tradición contenida en este libro.
Escrito tras la destrucción del Segundo Templo. Baruc recibe revelaciones sobre el destino de Israel y el juicio futuro. Desarrolla la teología de la retribución y la esperanza en la resurrección.
El más filosófico de los apócrifos. Esdras cuestiona a Dios sobre el problema del mal y el sufrimiento de Israel. Recibe siete visiones que responden a sus preguntas. Muy influyente en la teología cristiana medieval.
Relato legendario sobre el origen de la Septuaginta. Narra cómo 72 sabios judíos tradujeron la Torá al griego en Alejandría por encargo de Ptolomeo II. Es nuestra principal fuente sobre la traducción de la LXX.
3. Los Rollos del Mar Muerto y los apócrifos
El descubrimiento de los Rollos del Mar Muerto (1947-1956) revolucionó el estudio de los apócrifos y pseudoepígrafos. Entre los manuscritos encontrados:
- Numerosos fragmentos de 1 Enoc en arameo, confirmando su antigüedad.
- Copias hebreas del Libro de los Jubileos.
- Fragmentos del Testamento de Leví (relacionado con los Testamento de los Doce Patriarcas).
- El Rollo del Templo y otros escritos sectarios que no estaban en ninguna colección anterior.
Importancia de Qumrán: Demostró que estos libros circulaban y eran valorados en algunas comunidades judías del siglo I a.C. y I d.C. Aunque la comunidad de Qumrán tenía su propio canon (más amplio que el fariseo), estos hallazgos muestran la rica diversidad de la literatura judía en el período del Segundo Templo.
4. Apócrifos en sentido protestante (incluidos en algunas Biblias)
Además de los pseudoepígrafos, existe un grupo de libros que en algunas tradiciones protestantes se denominan "Apócrifos" y que a veces se incluyen en las Biblias (entre el AT y el NT) como lectura edificante, pero no como canónicos:
| Libro | Descripción |
|---|---|
| 1 Esdras (3 Esdras) | Versión alternativa de Esdras-Nehemías, con material adicional. Incluye el famoso debate de los tres guardias sobre qué es lo más fuerte (vino, rey, mujeres, verdad). |
| 2 Esdras (4 Esdras) | Ya mencionado arriba. Apocalipsis atribuido a Esdras. |
| Oración de Manasés | Breve oración penitencial atribuida al rey Manasés (2 Crónicas 33). Usada en la liturgia de algunas tradiciones. |
| Salmo 151 | Un salmo adicional atribuido a David, presente en la Septuaginta y en Qumrán. |
5. El valor de los apócrifos para el estudio bíblico
Aunque no sean canónicos, estos escritos tienen un valor incalculable para varias razones:
Trasfondo del Nuevo Testamento
Conceptos como "Hijo del Hombre" (1 Enoc), la resurrección, la angelología detallada y el juicio final se desarrollan en estos libros. Comprenderlos ayuda a entender el mundo conceptual de Jesús y los apóstoles.
Liturgia y teología
Algunos apócrifos (como la Oración de Manasés) han sido usados en la liturgia. Otros (4 Esdras) influyeron en la teología medieval sobre el más allá.
Historia del judaísmo
Son fuentes primarias para entender el judaísmo del Segundo Templo, sus diversas corrientes (fariseos, saduceos, esenios) y su evolución teológica.
Interpretación bíblica
Muestran cómo se interpretaban las Escrituras en el período intertestamentario. Jubileos, por ejemplo, es una reescritura que resuelve problemas del texto bíblico.
"Enoc, el séptimo desde Adán, profetizó también acerca de estos, diciendo: He aquí, viene el Señor con sus santas decenas de millares."
— Judas 14 (citando 1 Enoc 1:9)
6. Conclusión: Una ventana al judaísmo del Segundo Templo
Los apócrifos y pseudoepígrafos del Antiguo Testamento constituyen una biblioteca fascinante que nos abre una ventana al mundo judío en el que nació el cristianismo. Aunque no fueron incluidos en el canon bíblico de ninguna tradición importante (con la excepción parcial de la Iglesia Etíope), su valor histórico y teológico es indiscutible.
Estos escritos nos muestran:
- La diversidad del judaísmo: Lejos de ser monolítico, el judaísmo del Segundo Templo albergaba múltiples corrientes con diferentes expectativas mesiánicas, interpretaciones de la ley y visiones del más allá.
- El desarrollo de conceptos clave: Ideas como la resurrección, el juicio final, la angelología, el Hijo del Hombre y el Mesías davídico alcanzaron su forma madura en este período, preparando el terreno para el Nuevo Testamento.
- La continuidad entre los testamentos: Lejos de haber un "silencio profético" de 400 años, este período fue de intensa creatividad teológica y literaria.
- El trasfondo de Jesús y los apóstoles: Muchas de las enseñanzas de Jesús y los escritores del NT se comprenden mejor a la luz de esta literatura, que formaba parte del imaginario de sus oyentes.
Para el estudiante serio de la Biblia, conocer estos escritos no es un lujo, sino una necesidad. No para considerarlos canónicos, sino para comprender el mundo del que surgió el canon. Como dijo un estudioso: "El Nuevo Testamento no cayó del cielo; surgió de un judaísmo vivo y diverso, y los apócrifos son los mejores testigos de esa vitalidad".