1. Introducción: El día que los evangelios callan
Entre la muerte de Jesús el viernes por la tarde y su resurrección el domingo por la mañana, hay un día de silencio. Los evangelios apenas mencionan qué ocurrió durante esas horas. El sábado judío transcurre en quietud, mientras el cuerpo de Jesús yace en el sepulcro. Pero la tradición cristiana no ha dejado de preguntarse: ¿dónde estuvo Jesús durante ese tiempo? ¿Qué hizo?
La respuesta tradicional se resume en una frase del Credo de los Apóstoles: "descendió a los infiernos". Pero ¿qué significa exactamente? ¿Fue al lugar de castigo? ¿Al seno de Abraham? ¿A liberar a las almas del Antiguo Testamento? Este artículo explora las fuentes bíblicas, la literatura apócrifa, el desarrollo teológico y las interpretaciones contemporáneas de este misterio.
La pregunta que guía este artículo: ¿Qué dice realmente la Biblia sobre el descenso de Jesús a los infiernos? Y si no dice mucho, ¿cómo se desarrolló esta doctrina?
2. Las fuentes bíblicas
Aunque los evangelios no relatan el descenso, varios pasajes del Nuevo Testamento han sido interpretados como referencias a este evento:
Si Jesús y el ladrón estarían juntos "hoy" en el paraíso, ¿dónde está ese paraíso? Algunos lo identifican con el seno de Abraham, un lugar de espera para los justos.
Pablo interpreta el Salmo 68 como referido a Cristo: primero descendió, luego ascendió. Las "partes más bajas de la tierra" se entienden como el inframundo.
El texto más explícito: Jesús "fue y predicó a los espíritus encarcelados". ¿Quiénes son? La tradición los identifica con las almas de los justos del Antiguo Testamento.
Pedro cita el Salmo 16 para afirmar que Jesús no quedó en el Hades (el reino de los muertos). Implica que estuvo allí, pero no fue abandonado.
3. El desarrollo teológico: el Credo de los Apóstoles
La doctrina del descenso a los infiernos no aparece en los credos más antiguos, pero se incorporó gradualmente:
Evolución del Credo
El Credo de los Apóstoles (forma final c. 700 d.C.) incluye la frase: "descendió a los infiernos". Las versiones más antiguas del credo (Rufino, c. 390 d.C.) ya la contienen, pero no está en el Credo de Nicea (325 d.C.).
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos...
J.N.D. Kelly, Early Christian Creeds
"La inserción del descenso a los infiernos en el credo refleja la preocupación de la iglesia antigua por afirmar que la salvación de Cristo alcanzó también a los justos que murieron antes de su venida. Era una respuesta a preguntas sobre el destino de los patriarcas del Antiguo Testamento."
4. La literatura apócrifa: el Evangelio de Nicodemo
La fuente más detallada sobre el descenso a los infiernos es un texto apócrifo conocido como el Evangelio de Nicodemo (también llamado Hechos de Pilato), compuesto probablemente en el siglo IV pero que recoge tradiciones más antiguas.
El texto narra cómo Cristo rompe las puertas del Hades, libera a Adán, Eva, Abraham, David, Juan Bautista y todos los justos, y los lleva al paraíso.
Este relato apócrifo tuvo una influencia enorme en el arte, la liturgia y la teología medieval. Iconos y pinturas representan a Cristo bajando al Hades, tomando de la mano a Adán y Eva mientras las puertas rotas yacen bajo sus pies.
5. ¿Qué es el "infierno" al que descendió?
La palabra "infierno" en español proviene del latín infernus ("lo que está abajo"). En el contexto del descenso, no se refiere al lugar de castigo eterno, sino al sheol hebreo o hades griego: el reino de los muertos, donde todas las almas iban tras la muerte.
Sheol (Antiguo Testamento)
Lugar subterráneo donde van todos los muertos, buenos y malos. No es un lugar de castigo, sino de existencia sombría y silenciosa (Sal 6:5; 88:10-12).
Hades (Nuevo Testamento)
Equivalente griego del sheol. En el judaísmo del Segundo Templo, comenzó a diferenciarse entre el "seno de Abraham" (lugar de los justos) y el lugar de castigo.
La teología católica desarrolló más tarde la distinción entre cuatro "compartimentos" del inframundo antes de Cristo:
- Infierno de los condenados: lugar de castigo eterno (para los réprobos).
- Purgatorio: lugar de purificación para los que mueren en gracia pero no perfectamente purificados.
- Limbo de los niños: lugar para los que mueren sin bautismo pero sin pecado personal.
- Seno de Abraham (Limbo de los patriarcas): lugar de espera para los justos del Antiguo Testamento. Allí fue donde descendió Cristo.
6. Las interpretaciones contemporáneas
La teología moderna ha ofrecido diversas interpretaciones del descenso a los infiernos:
Interpretación literal
Cristo realmente descendió a un lugar (el seno de Abraham) para liberar a las almas de los justos del Antiguo Testamento. Es la interpretación tradicional católica y ortodoxa.
Interpretación poética
El descenso es una forma poética de afirmar que Cristo realmente murió y que su salvación es universal, alcanzando a todos los tiempos.
Interpretación existencial (Bultmann)
El descenso es un mito que expresa la realidad de que Cristo entra en nuestra muerte y la transforma.
Interpretación universalista
Cristo descendió a todos los muertos, ofreciendo salvación a todos, incluso a los que murieron sin conocerlo (basado en 1 Pedro 3:19).
Hans Urs von Balthasar
"El descenso a los infiernos es la expresión de que Cristo asumió la situación del pecador abandonado por Dios, entrando en la noche de la muerte y el alejamiento de Dios. No es un triunfo externo sobre el infierno, sino la victoria desde dentro, desde la solidaridad más profunda con los perdidos."
7. El descenso en el arte y la liturgia
La tradición del descenso a los infiernos ha sido una de las más representadas en el arte cristiano:
- Iconografía bizantina (Anástasis): Cristo de pie sobre las puertas rotas del Hades, tomando de la mano a Adán y Eva. Es el icono de la resurrección en la tradición ortodoxa.
- Arte medieval: Representaciones de Cristo rompiendo las puertas del infierno, a veces acompañado de ángeles que encadenan a demonios.
- Liturgia: El Sábado Santo es un día de silencio y espera. En la liturgia ortodoxa, se celebra la "Descente aux enfers" con himnos que narran el evento.
- Música: El "Descenso a los infiernos" ha inspirado obras musicales, desde el réquiem de Mozart hasta composiciones contemporáneas.
8. Conclusión: el misterio del sábado
¿Qué podemos afirmar?
El descenso a los infiernos es un misterio que la tradición cristiana ha expresado de diversas maneras:
- Desde la Escritura: Hay bases bíblicas (1 Pedro 3, Efesios 4, Hechos 2) para afirmar que Cristo, tras su muerte, fue al reino de los muertos.
- Desde la teología: Es una expresión de la universalidad de la salvación: Cristo murió por todos, incluso por los que murieron antes de él.
- Desde la experiencia: Es una afirmación de que Dios entra en el lugar más profundo del sufrimiento humano, el abandono y la muerte.
El sábado de silencio nos recuerda que Dios no abandona a sus hijos ni siquiera en la muerte. Donde sea que estemos, incluso en los lugares más oscuros, Cristo ha estado antes que nosotros. Como escribió el poeta: "Descendió a los infiernos para que los infiernos no fueran el fin".
En el próximo artículo, exploraremos el evento central de la fe cristiana: la resurrección. Pero no desde la fe ciega, sino preguntándonos: ¿qué vieron realmente los testigos? Un análisis histórico de las apariciones.
9. Bibliografía recomendada
- Balthasar, Hans Urs von. Mysterium Paschale. Encuentro, 2006.
- Brown, Raymond E. La muerte del Mesías, Vol. 2. Verbo Divino, 2005. (Cap. 14: "El descenso a los infiernos")
- Kelly, J.N.D. Los credos de la cristiandad. Clie, 2003.
- Piñero, Antonio. El Evangelio de Nicodemo: Hechos de Pilato. EDAF, 2005.
- Wright, N.T. La resurrección del Hijo de Dios. CLIE, 2021. (Cap. 5: "El descenso a los infiernos")
- García Bazán, Francisco. El descenso a los infiernos: historia de un mito. Trotta, 2016.
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